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Gobierno de Coacalco de Berriozábal

Conoce Coacalco

Decir que no hay materia para la historiografía local
no pasa de ser una pedantería urbana, o si se quiere,
académica. No es de tomarse en serio el dicho de
que en las comunidades pequeñas y un tanto
aisladas “nada ha cambiado desde Hesíodo”
Luis González y González, Pueblo en vilo

Historia y Simbolos Patrios - Autor Ariosto Otero

Ubicado en Palacio Municipal de Coacalco de Berriozábal

Al norte del Valle de México se localiza un lugar lleno de historia, tradiciones, costumbres, sabores, olores y leyendas: Coacalco de Berriozábal, la “Casa de la serpiente”. En este sitio ancestral transitaron, durante la época prehistórica, monumentales mamuts, cazados en su momento por primitivos humanos que, a pesar de ser nómadas, construyeron pequeñas aldeas en las laderas de la Sierra de Guadalupe. En la época prehispánica, este lugar se convirtió en un sitio sagrado y de culto, con el imponente cerro Cuauhtépetl, o “del águila”, y el pequeño Xóloc, luego bautizado Ave María.

Culturas centenarias como los toltecas, teotihuacanos, chichimecas y mexicas, hicieron de esta tierra fértil su hogar, pues durante aquella época uno de los cinco lagos que componían la cuenca de México, el de Xaltocán, irrigaba las tierras de este pequeño, pero importante señorío. El encuentro de dos mundos traería consigo vientos de cambio y reinterpretaciones de la realidad; nuevas cosmovisiones entre europeos y mesoamericanos a partir de la expedición de Cristóbal Colón en 1492. Tras la dolorosa conquista armada, vino la conquista espiritual, que trajo consigo la evangelización de los pobladores de estas tierras. Este proceso estuvo a cargo de la orden franciscana, que edificó, hacia finales del siglo xvi, una bella parroquia dedicada precisamente al santo de Asís, cuya fiesta es el 4 de octubre. En ésta se pueden apreciar elementos del bello arte tequitqui en los arcos de lo que fuera su capilla abierta, comulgando con un atrio que era camposanto y un interior sobrio con un órgano tubular barroco que remata su coro.

Ese mismo siglo traería consigo también el temible cocoliztle, epidemia que obligó a congregar a los barrios del antiguo señorío en tres pueblos originarios: el ya citado San Francisco Coacalco, La Magdalena Huixachitla “En el huixachal” y San Lorenzo Tetlixtac “En la piedra de sal”, locativos que entierran su raíz en un pasado místico, reflejo de su entorno. En La Magdalena se encuentra una pequeña iglesia (cuya festividad es el 22 de julio), que en su interior resguarda una de las representaciones más bellas del Arcángel Barachiel, atribuida al afamado pintor novohispano Cristóbal de Villalpando, traída a este pequeño templo probablemente a finales del siglo xix.

Otro templo importante es el San Lorenzo. A pesar de que el templo de San Lorenzo fue reedificado en el siglo xx por el deterioro que presentaba, hoy en día aún se pueden apreciar en su interior algunos óleos decimonónicos. La celebración de su santo patrono se realiza el 10 de agosto. En este mismo pueblo se puede visitar el Museo del Mamut, el cual conserva la osamenta de uno de aquellos enormes mamíferos del pleistoceno.

Las mercedes de tierras que se conjugaron con encomiendas –y que nos vincularon con municipios ahora vecinos– muy pronto se transformaron en grandes haciendas y ranchos, donde se cultivaban diversos productos agrícolas que alimentaban a la región, a la par de una vasta producción ganadera. Uno de los itinerarios culturales más importantes que pasaba por estos lares durante la época virreinal y el México independiente, era un ramal del Camino Real de Tierra Adentro, cuyos trazos aún se conservan en algunas calles de la cabecera del actual municipio. Éste fue erigido en 1862 por iniciativa de Manuel Alas Sardaneta, firmando el decreto Felipe Berriozábal.

Al erigirse el municipio en la segunda mitad del siglo xix, se edificó también la sede del Ayuntamiento, el primer palacio municipal, que hoy funge como Casa de Cultura. Hacia los años ochenta del siglo xx, la nueva sede de los poderes municipales fue construida a unos pasos de la parroquia de San Francisco. En su interior pueden admirarse murales del afamado artista Ariosto Otero, quien plasma en ellos la epopeya del pueblo mexicano en simbiosis con la del pueblo coacalquense.

La urbanización del siglo xx trajo consigo nuevos pobladores que adoptaron este municipio como su hogar, así como lo hicieron migrantes de otras nacionalidades durante el siglo anterior. Fraccionamientos, unidades habitacionales, condominios y colonias, se sumaron a los pueblos ya establecidos, haciendo de Coacalco de Berriozábal uno de los municipios con la infraestructura  y los servicios más sobresalientes a nivel nacional. Asimismo, resalta por su alto porcentaje de alfabetización y sus numerosos centros educativos. La actividad comercial de este municipio es de las más importantes en el norte del valle de México, pues concentra un gran número de plazas que ofrecen servicios de entretenimiento y productos de primer nivel, fungiendo como puntos de reunión de las familias coacalquenses que propician la sana convivencia social.

Así, tradición y cultura se mezclan, creando un entorno rural y urbano peculiar. Esto, a su vez, forma patrimonios endémicos, como las fiestas del municipio (la del atole, por ejemplo); los recorridos por sus zonas ecológicas en las laderas de la Sierra de Guadalupe para observar luciérnagas en época de lluvias, o el resguardo de su memoria histórica documental en el Archivo Municipal, que atrae a investigadores para el estudio regional. Con respecto a esto último, es importante mencionar que Coacalco cuenta con su propio códice, cuyo original se encuentra en la Universidad de Tulane en Estados Unidos, aunque en el repositorio histórico municipal se cuenta con un facsímil certificado. Ahí también se resguardan otros tesoros documentales que son testimonio de la transformación de una localidad que encuentra en cada uno de sus habitantes su mayor patrimonio.

Visitar Coacalco de Berriozábal se volverá una experiencia única, llena de secretos, leyendas e historia, que te invitará a regresar o formar parte de su entorno.

El terruño, es aquel espacio donde nos sentimos cobijados, identificados, llenos del calor de hogar, tan necesario para nuestro existir; ese lugar que resguarda, cual caja fuerte, todos nuestros recuerdos, ya sea desde nuestras primeras horas de vida, transitando por las diferentes etapas de la infancia, adolescencia, juventud, madurez y senectud. Y mire querido visitante, cómo todas las épocas que conforman la vida tienen un andar, dejan huella, no necesariamente de pasos físicos, si no de recuerdos, experiencias, momentos, aquellos que quizá en el último momento, con el suspiro definitivo de vida, llegarán como torrente último de existir antes de trascender.

En este escenario de la vida, lo invito a hacer junto conmigo un ejercicio muy simple: deje de lado por un momento su bebida espirituosa, cierre los ojos, respire profundamente, ahora exhale lentamente y empiece a imaginar una gran montaña, llena de vida, con tonalidades verdosas o terrosas, según la temporada; perciba el olor matutino del rocío que baña sus laderas llenas de eucaliptos, álamos, sauces y coníferas, así como arbustos y cactáceas en sus faldas más bajas. Ahora, sienta ese frescor que le acaricia el rostro, jugueteando con sus mejillas, coloreándoselas tímidamente.

 

Ya que tiene esa imagen montañosa en su mente, vaya visualizando un pequeño cerro con una cruz y una ermita blanca en su cima, y unas letras monumentales con la leyenda Ave María Auxiliadora,  del mismo color. Ahora abra lentamente los ojos, y mantenga esa primera imagen que tendrá de Coacalco: el monumental Cuautépetl, o cerro del Águila, y el pequeño Xóloc, como ya hemos dicho. Así pues,  esa hermosa postal, con aquellos guardianes de fondo, es la bienvenida que le da este bello municipio, misma que  ahora ha quedado guardada en su memoria, y que es la imagen que miles de coacalquenses día a día observan.

 

Y ahora le tengo una excelente noticia: llegar a nuestra localidad es de lo más sencillo, pues forma parte de la Zona Metropolitana del gran Valle de México, teniendo como vecinos a los municipios mexiquenses de Ecatepec, Tultepec, Tultitlán y la Alcaldía Gustavo A. Madero, de la Ciudad de México. Ahorita le explico rápidamente cómo arribar:

La principal vía de comunicación que atraviesa todo nuestro territorio es la Vía José López Portillo, antiguamente conocida como Circunvalación, por cuyo trazo corre el sistema Transcomunicador Mexiquense llamado Mexibús, en su línea 2, que conecta con el Tren Suburbano estación Lechería, yendo en dirección oeste; este sistema masivo de comunicación une al Estado de México con la Ciudad de México en un lapso de tiempo muy breve.

También puede abordar el Mexibús con rumbo hacia el este, al vecino municipio de Ecatepec y transbordar hacia las líneas 1 y 4 de éste mismo sistema masivo de transporte, que lo conectará con las líneas del metro B, estación Ciudad Azteca, y 3, estación Indios Verdes, del Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México. Así mismo, es posible llegar a Coacalco siguiendo las rutas que le indiquen los navegadores de GPS desde su localidad.

Seguramente lo primero que llamará su atención al entrar a Coacalco, tanto del lado oriente como poniente, sobre la Vía José López Portillo, es la gran cantidad de plazas y centros comerciales que hay; esto es el reflejo del ritmo de vida y la gran urbanización con la que Coacalco ha llegado al siglo XXI, con un aumento considerable de su población a partir de los años setenta del siglo XX. Pero fíjese que actualmente es uno de los municipios a nivel nacional con mayor infraestructura educativa y de servicios, lo que garantiza un nivel de bienestar para con su población.

 

HÁBITAT: EN LAS ENTRAÑAS DE LA SERPIENTE

Ahora ahí le van unos datos bien interesantes sobre nuestro territorio: la extensión actual del municipio es de 35 km2, y lo conforman tres pueblos originarios que son: San Francisco Coacalco [Casa de la Serpiente], San Lorenzo Tetlixtac [En la piedra blanca o de sal] y Santa María Magdalena Huizachitla [En donde hay huixaches]; 12 Colonias; 9 Fraccionamientos; 69 Condominios; 25 Conjuntos Urbanos; 5 Unidades Habitacionales; Parque Industrial; y 1 Zona de Cultivo. Además de la porción de la Sierra de Guadalupe que se convierte en pulmón natural de nuestra región y zona ecológica protegida con una extensión de 1,270.41 hectáreas, lo que representa el 36.48% de la superficie total del territorio municipal, por lo que le garantizamos que respirará en esta zona aire fresco ¿a poco no se le antoja?

 

Sierra de Guadalupe: del fuego nuevo al pulmón ecológico del siglo XXI

Ya que llenó sus pulmones con aire fresco es interesante que Usted sepa que la majestuosa Sierra de Guadalupe se levanta al norte del Valle de México, frontera natural y de amplia biodiversidad entre la gran Ciudad de México y los municipios mexiquenses de la zona metropolitana, que forman parte de otro valle, el de Cuautitlán-Texcoco; el pico más alto, el Cuauhtépetl o cerro del águila, era lugar sagrado entre los antiguos mexicas, así como lo lee, tal como lo relató el mismísimo fray Bernardino de Sahagún, franciscano que en su momento se horrorizó por los sacrificios acaecidos ahí, y cuya iconografía de tan importante serranía se puede apreciar ya en el códice virreinal de Coacalco, actualmente bajo resguardo de The Latin American Library de la Universidad de Tulane en los Estados Unidos, donde también se visualiza el pequeño monte Xolotl, actualmente nombrado Ave María Auxiliadora.

 Y algo de suma importancia que debe saber Usted: la biodiversidad de ésa zona hoy en día es muy importante, pues tanto en flora como en fauna se encuentran especies endémicas y es un gran pulmón natural dentro de éste gran conglomerado urbano y poblacional.

Y para que se emocione Usted querido visitante, le cuento que en este parque ecológico se pueden realizar distintas actividades como son: convivencia familiar, ejercicio al aire libre, senderismo, escalada en roca, rappel, ciclismo de montaña, ciclismo de ruta sobre circuito vial, además de campismo, visitas guiadas y actividades de educación ambiental como conferencias, cursos-taller, exposiciones, proyección de películas ambientales.

Además desde la segunda quincena del mes de junio hasta el la primera semana del septiembre, se pueden apreciar por las noches miles de escarabajos luminosos, mejor conocidas como luciérnagas, mismas que son un espectáculo mágico, que se puede apreciar en compañía la familia y amigos.  A estas alturas seguramente Usted ya imaginó ese espectáculo tan maravilloso ¿verdad?

 

MUNICIPIO Y COMUNIDADES: ARTE, EDIFICACIONES Y CAMINOS

Ya que llenó sus pulmones con aire fresco de la Sierra de Guadalupe, ahora lo invito a caminar conmigo las calles del municipio y descubrir esos rincones que seguramente atesorará en su corazón y lo invitarán a volver, mire que bellezas vamos a descubrir a continuación.

 

Parroquia de San Francisco de Asís

La orden franciscana llegó al territorio que comprendería la Nueva España en 1524, por petición de Hernán Cortés en una de sus famosas Cartas de Relación dirigidas al emperador Carlos V. El arribo de esta orden mendicante significó el inicio de la evangelización, -la llamada conquista espiritual-, en este lado del orbe. En el territorio que comprende Coacalco, la catequesis corrió a cargo de estos misioneros, que vinieron desde Cuautitlán, poblado que concentró la evangelización al norte de la Ciudad de México, fundando un pequeño templo en honor de San Francisco de Asís y posteriormente un claustro.

 

A lo largo del siglo XVI se hizo la capilla abierta, elemento arquitectónico fundamental para entender el proceso de evangelización, y que en sus arcos conserva elementos de arte tequitqui. Como es natural, la parroquia sufrió modificaciones, por lo que varios elementos antiguos están distribuidos tanto en la torre, como en el atrio. Según el catálogo de monumentos de la Dirección de Monumentos Histórico del INAH, fecha el inicio de la construcción del actual templo en 1700, ya situado en el manierismo y datando las campanas que rematan la torre en el año de 1864. Por tradición oral se sabe que el reloj situado en la mencionada torre del campanario fue donado por la familia Guerrero en el siglo XX. Su festividad es el 4 de octubre. Alrededor del atrio podrá encontrar bancas donde puede sentarse por un momento y observar detenidamente el entorno y saludar a los lugareños, personas de carácter amable y cálido, que con gusto seguramente le contarán alguna historia maravillosa. Y su Usted visita la parroquia el día de la fiesta de San Francisco de Asís, percibirá en el interior del templo un exquisito olor a rosas, emanado de las muchas que lo adornan en honor al nuestro Santo Patrono; además con suerte algún vecino lo invitará a comer un rico guajolote con mole y arroz, oiga ¡pero qué delicia!

 

Templo de Santa María Magdalena Huizachitla

Este pequeño templo data de mediados del siglo XVI, que sirvió también para la evangelización franciscana en nuestro municipio. Tiene un bello retablo de estilo barroco en su interior, dorado;  destaca el cuadro del Arcángel Baraquiel pintado en 1690 por el famoso e ilustre pintor novohispano Cristóbal de Villalpando. Aunque también se dice por los pobladores de este pueblo originario que se trata del Arcángel San Gabriel. La festividad de esta parroquia es el 22 de julio. El atrio es muy acogedor, desde ahí se puede apreciar su pintoresca torre del campanario, blanca, y la bella portada del mismo color que invita a entrar al pequeño templo. Al salir del atrio se encontrará con una placita con su quiosco, lugar que los vecinos aprovechan para hacer tertulias musicales, de poesía, cuentos y baile. Además podrá comer algún rico antojito mexicano. Los lugareños son también muy cálidos y amables, orgullosos de su pueblo, el cual llevan en su corazón y sabrán transmitir ese amor a los visitantes.

 

Museo del Mamut (Pueblo de la Magdalena Huizachitla)

Al salir del templo de Santa María Magdalena, es inevitable no poder ver el Mueso del Mamut. La historia de este lugar es fascinante, pues en 1990 se localizaron restos de mamuts que cruzaron por nuestro municipio hace aproximadamente 10,000 años. Dicho rescate fue hecho por parte de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH, en el pueblo de San Lorenzo Tetlixtac y Potrero la Laguna, dentro de nuestro municipio. Actualmente un ejemplar óseo de estos mamuts se puede apreciar en el Museo del Mamut ubicado en el pueblo de la Magdalena Huizachitla.

 

Templo de San Lorenzo Tetlixtac

El templo original que databa de la época virreinal, tuvo que ser reemplazado en la primera mitad del siglo XX por daños severos a su estructura; sin embargo, en el interior del actual recinto eclesiástico se pueden apreciar bellas pinturas de santos. Su festividad es el 10 de agosto. También es representativa de este pueblo originario  la muy pintoresca feria del tamal, que coincide con la Candelaria.

 

Casa de Cultura: Antiguo Palacio Municipal

Después de la firma del decreto por el Gral. Felipe Benicio Berriozábal Basabe  el 12 de febrero de 1862, en donde se erigía Coacalco como municipio, se inició con la construcción del nuevo Palacio Municipal, mismo que albergaría a la administración pública local. Dicho inmueble estaba dedicado por la mañana a ser escuela y por la tarde Presidencia Municipal, según datos orales registrados en el Catálogo de Monumentos de la Dirección de Monumentos Históricos del INAH. Se ubica a un costado de la parroquia de San Francisco de Asís y en su interior se encontraba también la cárcel municipal. Actualmente es sede de la Casa de Cultura.

 

Murales de Ariosto Otero (interior del Palacio Municipal)

En 1984 se construyó la cede del actual Palacio Municipal, en cuyo interior fue plasmado por el muralista mexicano Ariosto Otero Reyes, una epopeya de la historia mexicana conjugada con la de Coacalco de Berriozábal, misma que lleva por título “Historia y Símbolos Patrios”. En esta composición monumental que se localiza en el cubo de la escalera del Palacio, se pueden apreciar los acontecimientos históricos más relevantes que edificaron nuestra historia patria: la conquista y evangelización; virreinato e independencia; reforma y la figura relevante del Gral. Felipe Berriozábal.

Su apreciación es fundamental para comprender nuestro pasado sumándose a la tradición vasconceliana del siglo XX. En la explanada del Palacio Municipal también se erige una escultura de bronce dedicada al Gral. Felipe Berriozábal. Y a un costado de la Casa de Cultura se puede apreciar una estatua del mismo material del Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla.

 

Antigua Escuela (Actual cede de correos)

La educación fue uno de los elementos más trascendentales del siglo XIX y XX. En ambos siglos se proyectaron visiones diferentes de la enseñanza, ya sea desde el positivismo o la edificación posrevolucionaria de nuevas interpretaciones del pasado. En el siglo XIX usualmente las escuelas se dividían por género, llamándose “amigas” las que correspondían a las niñas. En Coacalco hubo varios profesores destacados, cuya labor educadora marcó a varias generaciones, como el caso del profesor Severiano Reyes, cuyo busto puede observarse a un costado de la parroquia de San Francisco de Asís. El edificio que albergaba la escuela, se construyó en los años treinta del siglo XX; construcción sobria de piedra rojiza que da testimonio de un momento fundamental del Coacalco del siglo pasado.

 

El ramal de la serpiente: Coacalco en la ruta del Camino Real de Tierra Adentro

Uno de los ramales del Camino Real de Tierra Adentro se desviaba de la parada de Tultitlán y según la oralidad, seguía hasta llegar a la entrada de la actual calle 16 de septiembre con dirección este, en el municipio de Coacalco, de ahí doblaba en la actual calle Iturbide hacia el norte y retomaba el sentido este en la actual calle Morelos, el antiguo camino que hoy en día, en paralelo, recorre la Vía José López Portillo, una de las principales rutas de comunicación del norte de la Zona Metropolitana.

 

 El Siglo XXI: Coacalco hoy, el fuego nuevo en el siglo nuevo milenio.

 

La magia y el encanto se han negado a desaparecer y han aprendido a coexistir entre el ajetreo natural de una ciudad con la tranquilidad que da caminar calles pueblerinas, saludando por su nombre a los vecinos, surtiendo la despensa diaria en los locales de costumbre, respirando el frescor del sereno matutino viendo una gama de tonalidades verdosas y azules que ofrece la milenaria serranía y combinando sonidos urbanos con el canto de pájaros, el repique de campanas y el murmullo de sus habitantes.

 

El árbol de la memoria viva alcanzaría con sus ramas el siglo XXI, nuestra centuria, en una ciudad que se nutre con las raíces de quienes dejaron su huella aquí: hombres, mujeres, niños, adultos mayores. Coacalquenses que hoy en día se sienten orgullosos de seguir el legado de sus ancestros, creando un sentido de pertenencia e identidad a 158 años del nacimiento de nuestro municipio, con una historia ancestral

 

Es así que tradición y cultura se mezclan creando un entorno rural y urbano peculiar, que a su vez forma patrimonios endémicos, como las fiestas del municipio, la del atole una de ellas, los recorridos a sus zonas ecológicas en las laderas de la Sierra de Guadalupe para observar luciérnagas en época de lluvias, el resguardo de su memoria histórica documental en el Archivo Municipal, que atrae a investigadores para el estudio regional, tomando en cuenta que Coacalco cuenta con su propio códice, cuyo original se localiza en la Universidad de Tulane en Estados Unidos, pero que en el repositorio histórico municipal se cuenta con un facsímil certificado, además de otros tesoros documentales que son testimonio de la transformación de una localidad, que encuentra en cada uno de sus habitantes a su mayor patrimonio.

 

La enfermedad provocada por el coronavirus denominada COVID-19, se ha convertido en lo que va del 2020, en un parte aguas para los mexicanos y coacalquenses que somos. Todas las generaciones que coexistimos en este tiempo y espacio histórico, trascenderemos a las páginas del tiempo como verdaderos héroes, que luchamos firmemente para seguir adelante.

 

Nosotros, las y los coacalquenses siempre nos hemos caracterizado por nuestra fortaleza, ánimo, identidad y cultura. Esos valores hacen que en tiempos adversos caminemos con un fin contundente, pues vivimos un presente que es futuro a la vez. ¿Qué cómo somos los coacalquenses?: cálidos, trabajadores, amistosos, respetuosos, orgullosos de nuestras raíces, con los brazos abiertos para recibir siempre al visitante, lo que nos hace excelentes anfitriones. Actualmente somos un municipio moderno, con infraestructura sólida, con una población llena de generaciones desde recién nacidos hasta adultos de la tercera edad; con jóvenes cuya visión comprende la realidad en la que vive desde las nuevas tecnologías y redes sociales, pero que se apropia de los espacios públicos, que es participativa y conoce sus derechos, con igualdad de género, diversidad, participativa de las políticas públicas y punta de lanza en educación a nivel nacional.

 

Somos personas que celebramos nuestra identidad, nos sentimos orgullosos de ella; nos sabemos herederos de un rico pasado, el cual saboreamos, olemos y degustamos en cada platillo, en cada jarrito de atole, con cada delicioso tamal de algún sabor celestial; nos emocionamos con cada repique de campana y juego pirotécnico de alguna de nuestras festividades patronales; seguimos nuestras tradiciones, honramos a nuestro difuntos, pedimos posada y rompemos piñatas; nos sorprendemos con las suertes charras en algún jaripeo local; somos la suma de todos aquellos que han transitado, vivido, formado terruño en este lugar mágico, fértil, memorioso.

 

Sea pues Usted querido visitante bienvenido a Coacalco, al terruño que lo recibirá con los brazos abiertos; tenga por seguro que se llevará en el corazón la calidez de todas y todos los coacalquenses, motivo por el cual querrá regresar e inclusive hacer de este entrañable lugar, su hogar.

 

  • OTRAS FESTIVIDADES:

Además de las ya descritas en los pueblos originaros, existen otras festividades dentro del municipio, las cuales son:

 

  • 24 de mayo, festejo a Santa María Auxiliadora, donde se lleva a cabo una misa y caminata en las alturas del cerro del mismo nombre.
  • 12 de diciembre, festejo a la Virgen de Guadalupe,
  • 31 de enero, festejo a San Juan Bosco
  • 01 y 02 de noviembre, Día de Muertos, Festival MikaFest
  • 19 de marzo, fiesta en honor a San José
  • 04 de octubre en el marco de la fiesta patronal de San Francisco de Asís se lleva a cabo la Feria del Atole, la cual tiene su origen en los festejos a la Virgen de Guadalupe en la Colonia Ejidal Canuto Luna, pero que por su enorme afluencia y éxito, ahora transcurre en octubre. En ella concursan los mejores atoles del municipio, donde sabores y olores se conjugan para crear un ambiente culinario único.
  • Viacrucis de Semana Santa por las calles de la Cabecera Municipal
  • Diferentes eventos de charrería
  • Fiestas Patrias 15 y 16 de Septiembre
  • 20 de Noviembre, inicio de la Revolución Mexicana

 

Debido a la infraestructura urbana con la que cuenta Coacalco actualmente, existe una amplia gama de posibilidades para hospedarse y hacer compras.

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